El fin del reinado de las pastilla

Son las 22 horas y, como todos los días, el celular de Andrea suena nuevamente. No es una llamada, ni menos un mensaje de texto, se trata de la alarma diaria que le avisa que debe tomar la pastilla, algo que desde hace un tiempo se ha transformado para ella en un verdadero rito. Muchas veces es algo que hace casi de forma automática, mientras que en otras oportunidades es odioso: se le olvida, no las anda trayendo o por simple aburrimiento de tener que tragarse la famosa cápsula.

Y en la mente de Andrea, como de tantas mujeres osorninas, se ha presentado la pregunta ¿Habrá otro medio tan seguro como las pastillas anticonceptivas? Afortunadamente para ella y miles de mujeres, esta pregunta tiene hoy una respuesta afirmativa.

El ginecólogo Rodrigo Vesperinas dice que el tema no da para calificarlo como una revolución sexual, porque desde hace dos años que las mujeres están preguntando más. “Hoy existen más alternativas, tratamientos más personalizados”.

En los consultorios locales, hasta donde asisten alrededor de 400 mujeres al mes, se entregan pastillas anticonceptivas con progestágeno durante la lactancia, la T de cobre, e inyecciones intramusculares gratuitas para usuarios de Fonasa, las que se usan cada uno y tres meses.

“Estos dos tipos de inyecciones se deben a que no todas las personas tienen las mismas características, por lo que a algunas no se les puede aplicar una inyección que dure tres meses. La T de cobre puede durar fácilmente siete años sin preocuparse, por eso es tan usada entre las mujeres, aparte del bajo valor económico que tiene”, afirma Nelly Ulloa, matrona del Centro de Salud Familiar Rahue Alto

Esta situación también se repite en los centros médicos privados, donde constantemente las mujeres osorninas preguntan por estas nuevas alternativas para evitar un embarazo o cuál es la más recomendable para cada una de ellas.

Es la realidad que vive constantemente Rodrigo Vesperinas, ginecólogo, quien cuenta su experiencia. “La consulta habitual de las mujeres es ‘¿qué me recomienda usted?’ A lo que yo les respondo que uno no puede dar un diagnostico así no más. Yo le veo su historia clínica y le aplico un examen, por lo mismo, en ningún caso se está experimentando”, sostiene el especialista

“Solución parche”

Uno de los métodos anticonceptivos más fáciles y novedoso es el parche anticonceptivo, que permite que las hormonas ingresen directamente a la sangre a través de la dermis. Los parches se cambian una vez por semana, desde el primer día de la menstruación, por lo que son tres mensuales y la última semana no se usan, aunque siempre se tienen que colocar el mismo día, sin importar la hora.

Por su calidad, muchas mujeres dudan de su efectividad y de su utilización, sobre todo considerando las duchas, ejercicios, entre otros. Frente a esas interrogantes, podemos afirmar que se puede usar en todas las instancias, algo que esta totalmente comprobado, al igual que su efectividad.

“El parche es uno de los más cómodos, pero tampoco es tan usado. Tiene un valor de 12.000 pesos. Al final es cosa de gustos, aunque la gracia es que no pasa por el hígado, va directo por la vía sanguínea”, sostiene Rodrigo Vesperinas.

A largo plazo

El Dispositivo Intra Uterino (DIU), consiste en una T hecha de polietileno. Su forma de actuar es alterando la ovulación. Luego disminuye la cantidad de moco cervical y lo hace más denso, dificultando el ascenso de espermios. Además inhibe la función y movilidad de éstos dentro del útero de las trompas, lo que evita la fertilización del óvulo. Y por último, previene el crecimiento del endometrio, lo que le provoca un adelgazamiento, transformándolo en inactivo.

Este método dura alrededor de cinco años, aunque algunos sostienen que su eficacia puede llegar hasta a 24 meses después.

Pero, ¿cuáles son las mujeres que idealmente deberían usar este dispositivo? Las que ya han tenido hijos y desean un método a largo plazo. No es recomendable para jóvenes y menos sin hijos, por el tamaño de su vagina.

Cuando la mujer desea recuperar su fertilidad, este dispositivo es extraído, alcanzando una tasa bruta acumulativa de embarazos anuales de un 80%. Su valor es de $160.000, precio bastante accesible, considerando la cantidad de años de efectividad que tiene.

Con forma de T

Entre los dispositivos, uno de los pioneros fue la conocida T de cobre, la opción más barata por la cantidad de años que dura (siete), por lo que varias mujeres la prefieren.

Es un pequeño lazo o espiral de cobre con la forma de la letra T, que se inserta en el útero, impidiendo la implantación del óvulo fecundado en la pared uterina, por lo que los espermatozoides pierden el movimiento. Además, este mismo cobre los destruye.

Su aplicación debe realizarse por un médico, después del último periodo menstrual.

“Es cierto que la T de cobre dura bastante, aunque tiene varios efectos secundarios negativos, por lo que yo no la recomiendo”, afirma Rodrigo Vesperinas.

Entre las desventajas que trae consigo, se cuenta el aumento del flujo en la menstruación y algunos dolores en el vientre, aparte de las propias molestias que tiene cada persona al momento de la aplicación en el cuerpo.

Como anillo al dedo

Otra opción que actualmente están usando las mujeres es el anillo vaginal, que tal como su nombre lo dice es un anticonceptivo flexible y transparente, que se coloca una vez al mes, exactamente el primer día post menstruación, insertándolo a la entrada de la vagina, siendo inmediatamente empujado hasta el fondo de ella.

Este método funciona liberando hormonas en forma uniforme, controlada y continua durante tres semanas, frenando la ovulación. Luego de este tiempo, se retira y hay un descanso de siete días, donde llegará la menstruación y al octavo día se comienza nuevamente con el proceso.

Una de sus principales desventajas es el costo que tiene en el mercado: $11.500, lo que hace que no sea tan accesible para muchas personas.

No es recomendable en mujeres que han tenido partos vaginales con bebés de gran peso, que sufran de constipación por largo tiempo, que tengan tos crónica y prolapso vaginal.

Del tamaño de un fósforo

El Implante Subdérmico es una varilla del tamaño de un fósforo, que se aplica debajo de la piel, en el brazo izquierdo, por lo que no interfiere en las actividades diarias. Este método que dura alrededor de tres años es totalmente recomendable para las mujeres que se olvidan de la píldora, cambiarse el parche o anillo.

Cuando las mujeres desean volver a recuperar su fertilidad, es retirado de la misma forma en que fue puesto, proceso rápido, al igual que cuando cumple su periodo útil.

Su valor es de $120.000, aunque su duración es de tres años, por lo que también es una opción económica razonable a largo plazo.

“Un pinchazo”

Otra alternativa bastante usada por las féminas osorninas es el inyectable, que consiste en la aplicación de forma intramuscular de una hormona del tipo progestina, que inhibe la ovulación.

Entre sus principales características se encuentra que es uno de los métodos anticonceptivos reversibles más eficaces y que posee una fácil aplicación, pues se compra en la farmacia y la interesada se puede inyectar, aunque lo ideal es que visite antes a un especialista.

La duración de la eficacia depende de la inyección, pues hay una que dura un mes y otra de tres meses. La primera tiene un costo de $5.000 en las farmacias, mientras que en el segundo caso su valor se triplica.

Al ver todas estas opciones, podemos afirmar que la mujer hoy en día tiene más posibilidades para prevenir un embarazo no deseado, las que van desde un parche hasta una T de cobre, realidad que antes no ocurría en nuestro país. Pese a esto, la mayoría de las parejas o mujeres siguen prefiriendo lo tradicional, muchas por poca información, mientras que otras simplemente por comodidad.

fuente/australosorno.cl/

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